Matías

Matías, bienvenido a casa. Bienvenido al lugar donde vamos a compartir por días indefinidos que, aunque con un tiempo finar que solo Dios sabe cuándo llegará, serán los mejores de nuestras vidas. Mientras eso sucede, me presento.

Hola, soy tu papá, título que me otorgas con tu llegada al mundo, un título que me llena del sentimiento más gigante que nunca había experimentado, un enorme éxtasis de alegría que me ubica en la posición de autoproclamarme el ser más feliz del universo y eso sin quitarle méritos a todos aquellos papás que se sienten igual de felices por sus hijos, pero ¿qué te digo?

Hijo, hoy mi vida toma un nuevo giro. Desde hoy las madrugadas serán divertidas. Tal vez mi rostro no lo refleje los primeros días, pero te aseguro que tu sonrisa hará que me acostumbre más fácilmente a esta nueva existencia. Yo para ti y tú para mí, pero no soy solo yo. Te adelanto algunos detalles.

Te cuento que tienes una familia gigante y eso sí es literal. Primero te voy a hablar de tu mamá, un ser maravilloso, digno de admirar, con un sentimiento puro que la hace única y un carácter necesario para que te pueda amoldar a esta vida difícil de sobrellevar. Mamá estuvo súper ansiosa por tu llega al igual que yo, pero hay tres personas más que contaron los días para poderte apreciar, y esos son tus hermanos.

Sé que JJ será tu consentidor, buscará cómo hacerte feliz y sonreír a como dé lugar, te cuidará mucho, pues es el mayor. Él te guiará y sé que siempre estará presente para ti en todo momento. Baby, por su parte, es quien te ayudará y enseñará todo lo que tenga que ver con el departamento de travesuras, pero también te cuidará y te defenderá en todo momento y, aunque no le gusta el agua fría, es de los niños más valientes que he conocido. Por último, Mika, ella es tu hermana, aunque su certificado de nacimiento así no lo indique, y es la que te va a alcahuetear todo. Ella será la encargada de no permitir que te aburras nunca en alguna fiesta y, si te dejas llevar por sus locuras, bailarás hasta los anuncios. Se suman otros corazones que te amarán, como tus abuelos y tíos que son muchos, así que estoy seguro de que nunca te faltará amor.

En cuanto a mí te digo que siento que yo también nací contigo, que el amanecer tiene un nuevo sonido y el atardecer será más colorido. Tu abuela siempre nos ha dicho que nosotros sus hijos somos su motor y siempre la entendí, pero no del todo. Gracias a ti ahora comprendo que no es hasta este justo momento que la vida me da la explicación exacta, a flor de piel. Siento que estoy aquí para guiarte, pero la realidad del caso es que tú llegaste, como una enciclopedia, para enseñarme el verdadero significado de las prioridades y definirme el verdadero valor de la familia.

Tal vez cuando entiendas esta carta de bienvenida a nuestra familia estés empacando tus maletas para enfrentar la vida con esmero y valentía. Te visualizo con dos maletas: una llena de metas y la otra de todos los recuerdos de tu vida en casa. Por ello, no te sientas mal si ves que a mamá y a mí nos corran lágrimas por nuestros rostros porque son de las mejores, son de orgullo, son la prueba de que aquí estaremos toda la familia apoyando tus sueños.

¡Bienvenido hijo!

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