Déjame

Me encanta cuando me miras con esos ojos, ese color café que brilla cada vez que estamos juntos. Tu bella sonrisa no se queda atrás, siempre busca la forma de robar mi corazón, de encender cada rincón de mi ser y provocarme. Tus manos encajan perfectamente con las mías, tus labios se entienden con los míos y tu forma de hacer el amor me deja con ganas de más. Es cierto que tus demonios no se llevan con los míos, pero, qué infierno viviría si tú no estuvieses a mi lado.

Eres mi alegría en medio de tanta historia triste, mi soporte en cada suicidio literario, en cada desilusión y en cada guerra, eres mi paz.

Yo sabía que tú no eras perfecto, que te sobraban defectos que pedían a gritos que los amaran igual que como amarían tus virtudes. La verdad es que, yo amo tus dos facetas y aunque una sea peor que la otra, al final del día sigues siendo ese hombre del que me enamoré. Te llamé desde el principio, con el alma y la consciencia. Te anhelé, te busqué a propósito hasta que el destino no le quedara otra que complacer mis súplicas por tenerte en mi camino. Y así fue, pero con lo que no contaba era que me iba a enloquecer tanto tu ser, tu forma de besarme, tocarme, seducirme, mirarme, abrazarme y mil cosas más. Ahora entiendo porque la gente comenta “cuidado con lo que deseas”, porque lo que yo no sabía, era que con la misma intensidad con la que te deseé, te sigo deseando ahora, mañana, y si tú me dejas desearte aún más, déjame hacerlo para siempre.

Déjame tocar cada fibra de tu ser, acariciar tu rostro y que sientas mi amor con tan solo un roce, una mirada. Que sientas en cada beso cuánto te deseo, te amo, te quiero. Déjame ser quien te revuelque la conciencia y la responsable de que todo lo que mires te recuerde a mí. Déjame hechizarte por completo, que en tu cama no haya ninguna otra que no sea yo. Que cada vez que estés en lo íntimo, te acuerdes de mí y me desees en lo secreto. Mientras estés a mi lado, cariño, seré egoísta contigo y me enredaré en tus sueños cuando más cansado estés.

Junto a mí, te recordaré el mar, la tierra, la luna, las estrellas. El viento te susurrará mi nombre al oído y la noche todas las veces que estuvimos juntos. El paisaje te ilustrará mi ser, y las curvas de las montañas te recordarán las de mis caderas. La arena, el tiempo eterno que paso junto a ti, el mar nuestra canción y nuestro hogar sagrado. Seré tu cielo y tu infierno, tu incoherencia y tu pasión, y mi amor, de mi tendrás todos estos versos. Seré tu droga, tu cura, tu locura y cordura. De mí, nunca podrás olvidarte, y no soy bruja, pero creo que he utilizado de todo para hechizarte. Ni mil guerras, ni el apocalipsis, ni un viaje al espacio podrán arrancar de tu mente nuestros recuerdos y nuestra vida juntos. Fuimos hechos el uno para el otro, tú, mi otro elemento, mi fuego y dulce tormento.

Aunque a ti es difícil dedicarte versos, de algo estoy segura y es cierto. Que desde que se cruzaron nuestras miradas, tu imagen sigue en mi mente y que hice un pacto con el mismo tiempo para que me permitiera conocerte.

Y fue desde aquel día, en el que supe que te tendría, enfrentando mil batallas para tenerte y una vez más he tenido la suerte, de que estas aquí hoy conmigo y que tal vez te tenga para siempre.

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