No hay respuestas para tantas preguntas

¿Cómo encuentro luz donde nunca la hubo? ¿Cómo regreso si nunca he partido? Busco y busco esa gran razón por la cual sostener un suspiro y aún no la encuentro, una alegría que alimente mi corazón y sacie toda esta soledad que me ahoga. Todo esto que no me permite hablar, reír, caminar, recordar. Este dolor vacío, desconocido, sin razón de origen.

¿Cómo encuentro un horizonte en una planicie? En algo seco no se puede encontrar un manantial. Es imposible. Nada tiene razón de ser, no hay respuestas, no hay caminos correctos, solo los ocultos. Felicidades falsas de esas que te dejan aún más sediento llegan a mis pies, devoran todas las fuerzas débiles de luchar, todo se vuelve oscuro, indefinido, confuso. ¿Cómo escapo del devorador silencio, del difícil grito de dolor que mi alma acalla con tantas ansias? Y me pregunto: ¿Qué es lo que me duele?

¡Nada, nada, nada, nada, solo el vacío!

Siento estar lleno de apariencias, mentiras que se fueron revelando con los años, sueños que se disolvieron bajo el manto negro de la vida rutinaria. Una mentira, soy una mentira porque soy un vacío, una sedienta plaga que invade todo aquello que desea y lo devora sin espera alguna para luego quedarse igual de vacía. Soy soledad acompañada de dolor. Solo y rodeado de miles de sonrisas falsas, de palabras huecas, de corazones… corazones dañinos.

Creo ver una luz, una salida instantánea de este expreso, pero solo alcanzo a refrescar mi memoria y se desvanece con las estrellas fugaces. Solo sentí ¿y ahora? ¿Soy capaz de sentir? ¿Soy fuerte o duro conmigo mismo, con ese ‘con’ que no encuentro? ¿A quien espero junto a la ventana? ¿Será alguna dulce sonrisa de aquellos que ya sean llenado por completo? ¿Una mirada pura, que me hable de error, de naturalidad? ¿Cómo sé que debo morir si nadie nunca me ha lo ha dicho directamente? Pero que pregunta más tonta, ¿por qué pienso en eso?

¿Cómo sé que soy capaz si nunca lo he intentado? Nada tiene razón de ser. Con la entrega viene el desprecio, con la confianza la traición, con el amor la desilusión, con el compartir la dependencia. ¿Por qué arriesgarse entonces? La vida se sienta en su gran trono a burlarse de los humanos y solo aquellos que no la cuestionan y no la reprochan, viviendo como ignorantes, logran encontrar esa razón. ¿Cómo la encuentran sino la buscan? ¡Jamás lo han hecho! ¡Jamás lo han hecho! ¿Vida como quieres que te trate si ya siento haberlo intentado todo?

¿La vida? Ella es capaz de sentarse ha burlarse de nuestros deseos, de hacerlos realidad tan tarde que ya no son deseos. Burlarse de decisiones que no son ni erróneas ni correctas, verdades falsas en realidad. Vacío, estoy lleno, pero vacío. ¿La muerte se siente igual? No, no lo creo, o tal vez sí. Y como siempre, dos caminos, dos destinos, dos castigos, dos padres, dos partes del cerebro. Dos, dos, dos… solo quiero una, una buena razón que acalle este llanto interno. Que deshaga esta soledad que se pasea por mis hombros, por mis mejillas. Un solo camino que me conduzca a la verdad, a la identidad, a la libertad. ¡Libertad! Sí. No. Sí, no, sí, no. ¿Por qué tanto, si con tan poco puedo sentirme feliz?

Pensándolo bien, necesito el amor. El amor es la respuesta. ¡El amor incondicional, puro, caído del cielo, convertido de imposible a posible! Pero, ¿cómo amo si me enseñaron que del amor nace el fracaso, que de él se escuchan las historias más tristes? ¿Cómo amo si él nos abandona, cuando él mismo causa el vacío que hoy siento? No, el amor incondicional es el causante de este dolor. Él fue el que me ha dejado con el amargado sabor de la soledad. ¡Él fue el que me causó llantos inquebrantables cuando todo lo que amaba partió a un lugar del cual ni tan siquiera tengo la dirección!

¿Cómo sabré que hacer cuando la muerte me alcance? ¿A dónde iré? ¿Dejaré de sentir este vacío? ¿Cómo sigo un camino que apenas sé como alcanzarlo? ¿Dónde estás, dónde estás? ¿Cómo sé que están bien, que nada desagradable le ha sucedido? ¿Es el amor realmente sacrificado? ¿Vida? ¿Dónde está la equidad? ¿Por qué solo el equilibrio? Tantas preguntas sin respuestas, tan desoladas como el desierto árido y lejano. ¿Por qué he de ser luz y oscuridad? ¿Acaso no bastaba con una?

Estoy vacío, parado en medio de una muchedumbre que no se detiene a ayudarme a encontrar respuestas.

Muchedumbre egoísta, terca, irresponsable; ¿o lo seré yo? Soy una pajilla tirada en un caudal que no se detiene, que cada día pide más de mí, que me desgasta para cuando logre alcanzar el océano no pueda apreciarlo porque apenas me quedan respiros de vida. ¡Vida! ¡Vida! ¿Qué has hecho todos estos años? ¿Por qué me has llenado al punto de desbordarme para luego vaciar poco a poco, dolorosamente, la perspectiva que tenia de ti? ¿Por qué antes te veía como una linda esposa esperando bajo una lágrima a su gran amor y ahora solo eres una desdichada que también fue engañada?

Yo sé tu verdad y no te culpo. Te prometieron humanos creados a imagen y semejanza de Dios Padre y en cambio te dieron unas copias baratas, una apariencia de la perfección, un reflejo del amor. Mentiras, mentiras y ahora así es como ahogas tus penas. Pagándonos con lo que somos, con mentiras, con abandono, con engaños. Lamento no ser quien tú esperabas, el chico perfecto que todo lo gana, que es fuerte, que todo lo logra. Me cansé de esperar una palabra más que a un trofeo de oro, un abrazo más que a un certificado, un lindo gesto más que a un elegante modal, suficiente dejó de hacerme feliz.

Me tocó perder y no en una competencia, sino en lo que más amaba, mi vida.

¿Cómo acepto la derrota si aún no es el fin, pero tampoco es el principio? ¿Qué derrota acepto? ¿Y si no la hay por qué siento haber perdido? Ni fuerte, ni único. Solo una apariencia, una desagradable delicadeza. ¡Vida! ¡Vida! Solo me queda pedirte que te sientes a llorar junto a mí. Lloremos juntos porque ambos hemos sido engañados, llenados de apariencias, perdiendo lo que más amamos; tú el amor, yo, yo a mi vida. Estoy sanamente enfermo, vivamente muerto, locamente en razón, razones qué encontrar. ¿Por dónde comienzo a buscar?

Malditas apariencias, malditas mentiras, malditas sean todas las cosas que no son claras, que no se dejan descubrir. ¡Quiero un camino, no dos, UNO! Seguir estando vacío, pero vacío de dolor, de soledad, de angustias, de cansancios. ¡VACÍO! ¡VACÍO! ¡UNA! ¡Solo uno vacío de conocimiento porque quiero comenzar de nuevo! ¡Nacer nuevamente! Pero, ¿cómo lo hago si todavía el suelo árido está bajo mis pies, si el fuego aún quema mis lágrimas? ¿Habrá salida, se irá el vacío malo y llegara el vacío bueno? Dios algún día te dirá que hacer conmigo, Vida. Ya luego decides tú.

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6 Pensamientos

  1. Las respuestas las encontrarás y te las dará nuestro Sr Jesucristo si buscamos de Dios a través de su único hijo Jesús . Allí con el l podemos encontrar sentido a nuestra vida . Es la mejor opción . Saludos 🙏 Dios te bendiga

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