Estantería de libros cansados de esperar

   Entrar a la Tertulia, en el casco urbano de Río Piedras, es adentrarse a un mundo de historias que no tienen fin. Historias concebidas en la palabra y plasmadas en aquellos miles de libros que esperan en los estantes por un lector que los devore. En una charla sobre el periodismo y los libros, Alfredo Torres se muestra confiado de su decisión de haber adquirido la librería, pero no de haber comprado el libro del venezolano Gustavo Guerrero. El dueño de la Tertulia compró unos 25 ejemplares del libro Historia de un encargo: “La catira” de Camilo José Cela, porque el autor vendría al festival de la palabra y le pareció a Torres que la gente se interesaría en comprarlo. Con el libro en la mano, casi desilusionado, cuenta cómo apenas se vendieron diez copias, mientras las quince restantes aguardan en el librero.

    No se trata de que la escritura de Gustavo Guerrero sea menos que la de Gabriel García Márquez o la de Mario Vargas Llosa, sino de la drástica merma de ventas en las librerías. De unos $20 millones de dólares anuales que generaba la industria del libro a los negocios, hoy día no alcanza los $5 millones. Los tiempos de la Librería Campos en que se encargaban libros y se vendían como pedidos cotidianos, han enfrentado una época de menos gente interesada por leer. La librería fue la primera de Puerto Rico a principios del siglo 20. Su dueño, Felipe Campos, llegó verla crecer hasta tener unos 10 pisos dedicados a la imprenta. En cambio, la Tertulia, en el año 2016, tiene un solo piso no más grande que una sala, y su propietario lo maneja como un negocio no lucrativo, sino de sobrevivencia.

   Dado a la reducción de ventas de libros, fueron muchas las librerías que comenzaron a cerrar sus puertas, y aquellas que quedaron en pie, huyeron de los cascos urbanos, que habían sido sustituidos por el aire acondicionado de los centros comerciales. Junto a los consumidores, muchas librerías fueron a parar a estos centros comerciales, donde los costos de operación aumentaron debido al alto precio de la renta. Mientras Torres paga cientos de dólares por el espacio que ocupa la Tertulia, en un centro comercial podría pagar miles. Ni la empresa multinacional de libros Borders superó el desafío de los altos costos. Abrió en el 2000 para complacer al público lector puertorriqueño y arriesgarse a recaudar millones en ventas. Ubicado en Plaza las Américas, el centro comercial más grande del Caribe, tuvo su punto pico en 2005, y ya para el 2011 anunciaba que dejaría desamparados a esos miles de lectores que les compraban sus best-sellers. Son los best-sellers los que atraen la atención a la librería de Torres. Son Gabriel García Márquez y Paulo Coelho los imanes de las ventas seguras, por la fama de la que gozan ambos autores. No se trata de que no hayan otros miles de excelentes escritores, sino que “es bravo” quien se atreva a imprimir más de 500 ejemplares de un libro que no es reconocido. Antes, cuando la industria disfrutó de su auge, se imprimían miles de copias sin miedo a que quedaran estancadas en las librerías.

   Más allá de la merma en ventas y los altos costos de impresión y de operaciones, el mundo de las letras se ha visto impactado por otras razones.

“El mundo del libro no funciona en el vacío, cada tejido es importante”.

    Uno de los problemas más destacados es que los lectores ahora prefieren textos cortos, fáciles y accesibles a un bajo costo, lo que ha sido una de las piezas claves que han salido del rompecabezas para dejarlo incompleto. “La gente no está para complicarse la vida, está para disfrutarla”, dice Torres. La literatura es el género que mejor aceptación está teniendo en el mercado, y con una ciudadanía que se mueve fácilmente del inglés al español la literatura anglosajona se ha acomodado también entre los mejores puestos. Torres permanece de pie frente a los estudiantes de periodismo en el momento que aborda el tema, y mientras conversan, les pide que la prensa reabra la brecha cultural que se ha reducido y ha afectado a las librerías. Con el apoyo del periodismo, y las 400 librerías físicas que abrirá Amazon, el tertuliano es leal a la idea de que no importa si es en papel o en una pantalla, hay que crear lectores. Por ello, todos los días Torres confía en el potencial del mundo del libro, y le dedica su vida y dinero a la librería La Tertulia.

*****Finalmente la Tertulia cerró en mayo de 2017.*****

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